viernes, 4 de febrero de 2011

ellos nunca lo hicieron con mala fe.

Ellos nunca lo hicieron con mala fe. Aquellos profesores que tuve en mis estudios de primaria trataron de que yo fuera un buen estudiante y un buen alumno, esa fué su única intención.
Mi colegio era un colegio público de barrio obrero, los profesores de esa época eran procedentes de una cultura en la que el maestro era una autoridad a respetar (siempre el personal docente debe ser alguien a quién respetar) , y este en casos graves utilizaba métodos muy disciplinarios con tal de que el alumno a enojar entienda que debe rectificar su actitud, esos si, en esos tiempos también no existía la preparación pedagógica suficiente para saber lidiar con alumnos que tienen dificultades especiales, los que cuando cometen errores no los comenten intencionadamente, a los que hay que darles un apoyo necesario para ayudarles a vencer pequeñas dificultades.
El primer error que empezaron a cometer fué ponerme en evidencia delante del resto de los compañeros cada vez que cometía una equivocación.
El aquella época el personal docente, era una figura a respetar y si este idolatra a al alumno pepito, el resto de los alumnos hacen lo propio, y si pone a caer de un burro y desprecia al alumno juanito, más de lo mismo.
Desde el inicio, recibí grandes reprimendas de mis profesores debido a mi comportamiento extraño, eso si, todo con la mejor intención, pero que si esa pretensión negativa provocó que el resto de los alumnos tuvieran una actitud bastante cruel hacia mi. Todo eso fué forjando hacia mi persona, la imagen de su ser perverso y malvado, un ser que no merece ser respetado, que merece todo el mal del mundo porque es malo, que debe ser borrado del mapa, que siempre hace todo mal y nada bien.
Un momento de crueldad excesiva por parte de una de mis profesoras fué cuando un compañero intentó copiar unos ejercicios de mi cuaderno. Este compañero me roba mi cuaderno para copias los ejercicios que el no habia hecho y yo si los tenia, mientras yo trataba de recuperarlo forcejenado con este compañero, coincide que la maestra llamaba uno por uno a siu mesa para corregirlos, y en estas un compañero da el chivatazo describiendo que ese compañero malevolo estaba copiando de mis ejercicios.
La maestra en nigún momento enoja a ese compañero que trata de camuflar su vagancia copiando, a mi me cae una buena ración de castigos, como el no corregirme los ejercicios, y mandarme una tarea más que extra de ejercicios, desde una cierta perspectiva se puede decir que yo tengo una responsabilidad al permitir que un compañero copie, pero quizá ese compañero que copia es más responsable aún pues queda demostrado que no es un compañero aplicado.
En todo momento la profesora daba infinita credibilidad a cualquier chivatazo sobre una posible fechoria de mi.Pero no pasaba lo mismo cuando yo era quién daba un chivatazo,  la maestra se lavaba las manos alegando que porque no lo veía con sus propios ella nada podía hacer.
Si los profesores hubieran tenido una actitud hacia mi un poco más positiva quizá el resto de los compañeros habrían sido un poco menos crueles.
Los profesores ante todo este panorama en ningún momento plantearon que yo necesitase ser visto por algún especialista de la salud mental, si pensaron por momentos en darme un más que severo correctivo, en las visitas de mis padres a los tutores casi siempre se hablaba de lo mal alumno que era y de lo mal miembro familiar que era, pocas veces se hablaba de algo positivo respecto a mi.

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